
La vida es engañosa, no le creo simplemente,
atraigo peligro me dice
más no la muerte;
aquella llega sola, sin embargo la acompaña
la soledad misma, la iniquidad de mi alma,
la hambruna de mi ser y la pena no sollozante
del corazón mismo
que dejó de entonar su canción
en un sin fin de muertes
del minuto preciso que te he visto partir.
No le creo simplemente,
porque el destino decide sobre la vida
y la muerte adquiere más valor
cuando el destino la anuncia,
sin embargo, el valor no es querido,
pues para muchos es muy pronto.
No haberlo pensado antes que el destino
hiciera trueque con la vida y el valor de la muerte
hubiera aumentado al cien,
no haberlo pensado antes.
La vida no es un juego
hay que tratarla con respeto.

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